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LA HISTORIA QUE NUNCA SOMOS. Análisis comparativo entre las películas “Secuestro Express” (2005), “La hora cero” (2010) y “Papita, maní y tostón” (2013)

Sonia Sofía Quintero Villalobos

Última modificación: 2015-02-20

Resumen


Sonia Sofía Quintero

Universidad Rafael Belloso Chacín

sonia.quintero@gmail.com

 

En el marco del conjunto de historias que se han realizado en los últimos años en el cine venezolano, podría afirmarse que son más variadas y dinámicas. Sin embargo, determinar si existe cierto consenso acerca de lo que se piensa como “venezolano” a través de su representación en el cine, es decir, esas historias, géneros, paisajes y personajes que pudiesen considerarse cercanos, porque existe un reconocimiento por parte del espectador, es una discusión abierta. Aunque en las aulas de clases existen materias dedicadas a la producción cinematográfica, la introversión acerca de los temas que determinan el cine venezolano está definida por la libertad de cátedra del profesor.

Ahora bien, ¿es importante debatir acerca de los elementos culturales con los que se identifica el espectador venezolano y por qué? Reflexionar al respecto conlleva a entender los gustos y sensibilidades de grupos sociales que constantemente (re)construyen sus identidades a partir de las diferentes formas de consumo que tienen, así que el discurso de la identidad cultural es casi como un señuelo. Al mismo tiempo, pensar que a través del cine es posible el mantenimiento de una identidad, porque se trata de una herramienta para la promoción de la imagen-país, es inevitable. No obstante, se hace urgente discutir acerca de esa alianza, así como también concebir la identidad más allá de algo que pertenece al ser sino más como un devenir que está sujeto a la historia, la cultura y el poder.

Entonces, intentar definir la identidad cultural del cine venezolano hace necesario considerar la relación que existe con otras identidades ya que se constituyen, en buena medida, a partir de distinciones y de oposiciones. Entonces, ¿con qué se identifica realmente el venezolano? En ausencia de formación política y sociocultural, recurre a elementos identitarios ajenos para autorepresentarse. Cuando el cine venezolano “conmueve” o muestra lo que debería ser nuestra identidad, se añora lo que no somos. Por lo tanto, la revisión de conceptos como estereotipo y arquetipo en el cine venezolano permitiría entender qué versión tenemos de nosotros mismos. De ahí el tremendo peso que tiene el cine para reconfigurar nuestros imaginarios.

Nuestra búsqueda, a través del análisis comparativo (gracias a un focus group con estudiantes de comunicación social, audiovisual) entre películas que han tenido un apoyo considerable de taquilla en el país, es con el objetivo de establecer y reconocer la fuerza que siempre ha tenido la imagen cinematográfica en la sociedad venezolana ya que es recibida por el espectador y, considerando el carácter de representación de la realidad que define al cine, demostrar por qué se basa en la superficialidad de nuestra “identidad”.

Palabras claves: cine venezolano, imaginarios sociales, representación, identidad cultural, estereotipo, arquetipo. 




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